Llegué abajo, y efectivamente, una puerta metálica detenía mi avance. Al estar entreabierta, a base de empujones y patadas pude abrirla. Como lo supuse daba al patio, solo que la misma cantidad de botellas, bolsas y basura impedían abrirla normalmente. La puerta quedaba justo en la pared de mi lado, un poco hendida, por eso desde mi ventana no podía verla
Ya en el patio, pude constatar como la suciedad se había acumulado, aunque curiosamente el hedor esperado no correspondía a lo que yo supuse era el tiempo que tenía aquel lugar. Si, se veían bolsas rasgadas, posiblemente por las ratas, pero dentro de aquel desorden e inmundicia, parecía haber una cierta calma.
El patio podriamos decir que era un espacio cuadrado, tal vez un espacio que ahí quedo después de que construcciones alrededor se hicieran y lo dejasen aislado, o un espacio que quedo como un patio de lavado, y que al cerrar el acceso desde la escalera, había quedado sin acceso alguno. O al menos así lo creía, ya que al verlo más de cerca, varios accesos estaban tapiados, y una especie de pasillo pegado a la pared derecha parecía desembocar en él. La puerta por la que había entrado quedaba casi frente a este pasillo, a unos dos metros de la pared.
Realmente no tenía mucho interés en ver ese basurero, por lo que solo dí una vista rápida alrededor, y me disponía a irme cuando al darme la vuelta y de reojo, me pareció ver algo tras de mí. No era un animal pequeño, era o fué una especie de sombra, de poco más de un metro de altura. No se decir que era.
Tal vez por la misma sugestión o por el momento o por como estaban sucediendo las cosas, recordé un pequeño pasaje de un escritor que escribe en la misma revista que yo y que firma como Ælex DrakenHell: “El que no veas el demonio tras de tí, no significa que este deje de existir a tus espaldas“.
Afortunadamente era de día, y como que un poco envalentonado por ello, me volví a donde había visto la sombra, pero no había nada, salvo una pared y el pasillo. Así que con la lámpara de mano avance hasta asomarme a lo que era el pasillo, y en efecto, el pasillo terminaba cerrado, pero lo que parecía ser una apertura se abría del lado izquierdo, por lo que dada su posición, no era observable desde donde me encontraba.
Una entrada, ahora sí abierta, supuse. Imaginé que estaba daba a otro edificio del otro lado, que estas otras personas lo limpiaban, y que era tan simple como ingresar y ver a donde estaba o daba esto. Si la cosa se veía incómoda o algo así, mejor retirarme y hacer una denuncia a la secretaria de salud o que se yo.
Tags: cuento, ficción, gorgoroth, oculto, patio interior, terror, Ælex DrakenHell



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