Juegos y juguetes

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Garantizado! Le atina a toodoo

Carta Astral Personalizada

** FIN DEL CAPITULO **

Era un borrador. No pensaba realizarlo el cuento completo, pero, fue tomando forma, de ahí estarlo desarrollando.

Me gustaría que alguien lo continuara, bastaría con colocar un comentario aquí con la liga a la continuación, para que observaramos otras fantasías.

Por mi parte, tal vez luego lo termine y lo suba junto con los otros cuentos a mi mundo, pero hasta ahorita, ahi quedará.

Así las cosas.

¿Quién quiere continuarlo?

Armado con mis utencilios de reparación, los coloqué en un cinturón que tengo exprofesso para ello. Puse las pinzas, aseguré alambre, mi lámpara por si algo se ofrecía, una bolsa con tornillos, tuercas, una cadena y unos candados, y así otras cosas que me pudieran ayudar a asegurar la coladera. Desgraciadamente no tenía una pistola de soldar o algo así que me facilitara la labor, pero ya con el material a la mano, creí que bastaría con ello. No sé por qué, cosa extraña, se me ocurrió llevarme un juego de desarmadores de relojero y mi estuche de reparación de maquinaria miniatura. Sé que no tiene razón de ser, pero algo como por instinto me dijo que me los llevara, aún cuando unos de ellos están muy desgastados y los uso incluso para abrir la cerradura de un baúl que tengo cuando este se atora.

Fácilmente recorrí el camino hasta donde estaba el pasillo, que curiosamente se encontraba ligeramente húmedo a la altura de la grieta lateral, cosa que realmente no me llamó la atención, así que seguí mi camino.

Cuando por fin llegué a la coladera, me desabroché el cinturón y con la ayuda de la lámpara me puse a observar bien como estaba  la situación. Una de las coladeras estaba completamente sellada, incluso como que parte de cemento se había colado e impedía cualquier clase de movimiento. La otra estaba soldada, así que me enfoqué en la de enmedio.

Poco a poco comencé a examinarla. Ahí estaba una bisagra, que aunque la empuje con un desarmador se veía completamente segura, ya que los bordes exteriores del eje impedían que se moviera. Lo que llamó mi atención fue el gozne contrario de la rejilla. Se encontraba muy adentro, al menos unos 10 centímetros del borde y estaba dispuesto de forma que la única explicación posible de abrirlo sería desde adentro. Lo cerrado de la rejilla y la posición impedían que se pudiese abrir de algún modo desde afuera. Al menos eso era lo que yo pensaba.

Aunque pensé en una especie de gancho o un alambre rígido doblado de tal forma que pudiera mover ese pestillo, era una misión casi imposible tanto por no quedar tanto a la vista, como por carecer de algun borde por el cual sujetarse. Solo era posible desde… dentro.

No presté más atención, y con alambre pase una parte por la rendija y otro lo asegure al pestillo, de manera que no se pudiese mover. La cadena no encontre donde sujetarla o que hacer con ella, por lo que me limite a hacer el amarre con el vil alambre, asegurándolo y apretándolo con las pinzas.

Justo acababa de terminar y me disponía a volverme a colocar el cinturón, cuando un ruido tras de mí, proveniente del pasillo, llamó mi atención. Seguramente aún estaba alguien ahí, y dado que habia recorrido todo el pasillo, el único lugar donde podía haberse ocultado era la grieta.

Así que sin más pensarlo, tome mis cosas, y con una lámpara en una mano y un desarmador en la otra, me dirigí a la grieta.

Al llegar a ella, me fijé que en el piso había un poco más de agua que cuando había pasado, cosa que me extrañó. Me adelante un poco y me asomé con cuidado al interior de la grieta, y sin hacerlo conciente, puse una mano en el borde de esta, lo que me hizo notar que estaba ligeramente húmeda. Igualmente, me percate que mi pie que pisaba aquello que creía era agua, en realidad era algo un poco gelatinoso y pegosteoso, una especie de moco.

Creo que hay veces en que en el afán de la aventura olvidamos un poco el sentido común, o es la temeridad la que nos hace cometer acciones que comúnmente no tomariamos en presencia de otras personas. Simplemente, seguí adelante y aunque apretado, pude pasar por la grieta hasta llegar a una especie de pasillo al otro lado, que descendía serpentenado hasta perderse en la oscuridad.

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