Weno, algo que estos últimos días también ha ocurrido, es el famoso ‘comentario’ de que soy un mujeriego. Claro, por parte de ciertas personas.
A ver… vámonos entendiendo (o dejen explico un poco mi punto de vista).
Me gustan mucho las mujeres, lo admito. Soy heterosexual aún cuando en algunos buscadores aparezco como lo contrario. Algún callo que pisé. Me gustan no solo por la cuestión física o de atracción sexual, sino porque las conversaciones con ellas son muy diferentes a lo que se tiene con un hombre.
Baste decir el ego. Como hombre siempre tratamos de salvaguardar nuestro ego. Una mujer siempre ve más allá de las palabras y sabe por donde escarbar y sacar el hilo de la siguiente conversación. Cierto es que hay entes extraños y no pensantes, como en ambos sexos; pero generalmente las conversaciones con mujeres me permiten examinar y ver cosas que con gente de mi mismo sexo no es posible. Y también hay cosas que jamás lograré entender de ellas y seguirán siendo un misterio.
También no negaré que soy un coqueto. Me gusta coquetear, el juego de palabras; que si conjuntamos con la sexualidad nace lo erótico. No se puede seducir a una vaca, como no se puede coquetear a una estúpida. Sorry, pero así es. Una cosa es comer papas fritas y otra es jugar al sabor de las pieles. ¿Cómo esperar que comprenda el juego de palabras si no entiende de que hablas? ¿Como esperar que juegue con la coquetería si solo sabe postrarse?
Toda mi vida he tenido la suerte, oportunidad o gracia de haber sido buscado por mujeres. Tal vez porque en ocasiones hablo como ‘buena comadre’, porque puedo dar un punto de vista tanto de un lado como del otro, tal vez por la facilidad de hacer migas y contar con momentos de ingenio en la conversación, o que se yo!. Es cierto que ya no soy el mismo que cuando tenía 17 años, ni en rostro ni en físico, y que como todo, la manera de tratar ha ido evolucionando con el tiempo.
Desde mi primer “galana” que era Rosita, la niña que vivía junto a mi abuela, y aún ella de chupón (tenía 5) yo era su novio (4) al que agarraba a besos. O que decir de mi séquito de “novias” en el kinder: Teresita, Martha Cecilia, Lisa y Karinita. Según yo todas eran mis novias. jajajaja Aún recuerdo cuando me enojé cuando fui a comer a casa de Teresita y regresé todo enojado porque no se dejó besar, si apenas teniamos 5 años. Ni que decir cuando estaba en los 16. Hasta mi club de admiradoras tenía en la prepa.
Generalmente abordado; tal vez por lo mismo es que me gustan las mujeres con carácter fuerte o simplemente decididas. Porque así ha sido, no solo porque me mantienen calmo o tranquilo. Es cierto que ya no con la misma frecuencia, ni con las mismas intenciones.
Tengo muchos amigos, y como comentaba anteriormente me gusta tratar con mujeres. Pero nunca falta la celosa, la que cree que con todas he tenido una aventura. No. Hay amigas que tengo de años que ni siquiera nos hemos dado un beso aún sabiendonos atractivos el uno al otro. Simplemente me gusta estar con esa persona, como amiga. ¿Que hago? ¿Renuncio a las amigas y me quedo solo con amigos? No.
Y lo que me molestimputa son esos reclamos de ¿Por qué no estás aquí?; Habría que notificar a todas que estas saliendo conmigo!; Es que tienes fama de mujeriego… . A ver, pongamos las cosas en claro. Si estoy con alguien y no con ‘las otras’ es porque esa persona me interesa.
¿No estaba mencionando en un post anterior de una amiga que se queja porque paso demasiado tiempo con ella? Entonces, ¿Por algo es , no? Porque disfruto de su presencia. Si tengo tantas amigas, tantas aventuras, amantes, y todo lo que dicen… ¿por qué entonces prefiero escoger pasar mi tiempo con esa persona?. Porque me late!. ¿Por qué se le busca, por qué se le escoge de entre todas? ¿A que hora salgo con las demás si estoy con ella?
Alguna vez me reclamaron que pasara más tiempo con esa persona en lugar de las demás.. hasta que le invité a reflexionar que todo el tiempo que tenía se lo estaba dedicando, que todo lo que haciamos, lo haciamos juntos. ¿Entonces?. Si tengo tantas opciones ¿Por qué escojo a alguien? ¿Por qué arriesgar la libertad de elección con la identidad de una relación? Porque ese alguien es especial. Porque elijo a ella para compartir mi tiempo y mi espacio.
¿Por qué especial? Porque no solo es atracción física o placer de un momento, sino que otorga calidad de tiempo. Que se puede sostener una conversación larga sin que se note el tiempo; porque se encuentran puntos en común; porque permite pensar en un plan de vida y que el propio es modificado con los puntos que esa persona aporta. Que la relacion es trascendental y no solo de un momento.
De relaciones ‘formales’ o ’semiformales’ las cuento con los dedos de la mano. Es muy raro que opte por establecer una relación de ese tipo. Y me siento orgulloso de que hasta el momento, con las que han sido mi parejas oficiales ha ninguna le he puesto el cuerno; incluso al grado que he preferido tronar antes de faltarle al respeto, porque no necesito que venga mami o papi a cuidarme. Ya tengo pastito en el camellón. Si no quiero un compromiso.. ¿Pa’ que fregaos me comprometo?
Y es que ahí empieza el rollo. Si estoy con alguien para que otras personas me muevan el tapete ¿Entonces para que estoy ahí en primer término? ¿Para que pensar en una exclusividad fingida que no me interesa?
Decía una amiga que yo había pasado por todo tipo de relaciones hombre-mujer. Tal vez si; pero siempre han sido claras las cosas. Y es por lo mismo (creo yo) que valoro tanto la comunicación en la relación, porque si esta no es honesta y directa desde un principio, es como suceden luego los problemas.
Enfin, es un show que solo quería compartir.
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